Muy pronto en la mañana… yo aún no me había despertado e iba a buscar algo de avituallamiento, vinieron a buscarnos para bajar a las salas de monitorzación…

Rápidamente, epidural para Laura y a esperar…
Las horas van pasando, todo sigue su curso «natural», me da tiempo de comer algo e incluso salir a la calle a fumar… que tiempo aquellos en que se veían salas llenas de humos con padres esperando.

Los latidos son correctos durante bastantes horas, a Laura le da tiempo incluso de echar alguna cabezadita y a mi de pasar por el baño varias veces (mi colón irritable no me iba a abandonar un día así).

Después de unas, aproximadamente, 5 horas, el pulso del futuro vástago empieza a bajar y la ginecóloga nos informa que han apurado bastante buscando un parto natural, pero que el niño tiene una vuelta de cordón al cuello, nada anormal, pero que antes de que se pueda complicar y les pille con otro parto, pasamos los primeros al paritorio y que será una cesárea.
Y yo que llevaba 4 cámaras para grabar el parto desde varios ángulos me tengo que quedar fuera esperando, así que nos quedamos sin ese documento gráfico.
Tiempo justo entre que me explican la ropa que me tengo que poner…

… y el momento en que oigo llorar a un niño… (Pienso, no puede ser tan rápido… pero si somos los primeros, tiene que ser Lucas…) Efectivamente me llaman para que lo vea!!
Ahí están, lavándolo, dándole volteretas para comprobar que viene completo… (en un concesionario de coches no se toman tantas molestias en comprobar que viene con todos los extras que has pedido). Es cierto, que no interesándome los niños, por ser este propio, la emoción se acerca a mi.
Cierran a Laura, me dan al bicho en su cuna bien abrigado y nos mandan para la habitación.
Ya podemos decir que Lucas Alberola Melero es un ser único e independiente (formalmente hablando, respira solo)!!

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